jueves, 19 de noviembre de 2020

Sensación y Percepción

Seguramente usted ha experimentado alguna vez en carne propia la sensación incómoda que describe el siguiente fragmento de “L’Encyclopédie du savoir relatif et absolu” de Bernard Werber:

“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender y lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse”.

Los problemas de comunicación son un evento común cuando las ideas no son expresadas asertivamente y cuando la escucha no conlleva un ejercicio atento y consciente de respeto y consideración por la postura del otro.

Muchas personas, las más relacionadas con el tema, procuran siempre distinguir entre el acto de oír y el acto de escuchar, en tanto el primero es visto como la mera acción del sentido de la audición por inercia, mientras que la segunda supone estar realmente dispuesto a depositar nuestra atención en una conversación y, especialmente, a escuchar para comprender y no para responder desde el prejuicio.

Los procesos de sensación y percepción en el individuo son claramente distintos e involucran tanto elementos a nivel fisiológico como a nivel cognitivo.

La sensación implica el funcionamiento óptimo de órganos sensoriales y del sistema nervioso, y en condiciones normales, resulta en que seamos capaces de ver el rojo cuando es rojo y el verde cuando es verde.

Sin embargo, la percepción es un fenómeno mucho más complejo en el que intervienen factores como la cultura, las experiencias, los valores y las expectativas personales, una suma totalitaria que bien podría respaldar la conocida frase de El Talmud de Babilonia: “No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”.

 

Sensación

El proceso sensitivo se da a través de los órganos de los sentidos siguiendo una cadena de eventos que inician con un estímulo externo, el cual debe ser lo suficientemente fuerte para ser captado por las células receptoras que se encuentran en cada órgano sensitivo.

Estas células receptoras se especializan en convertir un tipo particular de energía en una señal nerviosa que llega al encéfalo por un canal determinado, según el órgano sensitivo que haya registrado el estímulo; es por esto que los espectros de luz captados a través del sentido de la vista son decodificados (en condiciones normales) en formato de imágenes y no de sonidos, por ejemplo.

El término umbral juega un rol determinante en el proceso, y se subdivide en umbral de percepción y umbral diferencial, o diferencia apenas perceptible.

El umbral de percepción viene a ser el grado de sensibilidad que determina el nivel mínimo de energía que los sistemas sensitivos son capaces de registrar. En este punto, es interesante cómo puede variar este umbral según dos factores:

  • El tipo de sentido (visión, olfato, tacto…)
  • El individuo

La audición, por ejemplo, es mucho más sensible que el resto de los sentidos y, por ende, posee un umbral de percepción más bajo.

El umbral diferencial o diferencia apenas perceptible es el grado de alteración en la disposición de energía registrada por un órgano sensitivo cuya magnitud es suficiente para que el individuo note el cambio, como un bolso de mano que en un principio contenía dos libros y ahora contiene diez.

En el caso del umbral diferencial, vemos que se requiere un aumento considerable en la energía del estímulo para que el cambio no pase desapercibido, lo cual se explica en función de la capacidad que tiene el sistema nervioso para adaptar al individuo a las condiciones de un estímulo regular, adaptación que se da sin importar el sistema sensorial en cuestión.

De una forma u otra, el cerebro humano está programado para facilitarnos las cosas de manera que cualquier estímulo externo sea decodificado sistemáticamente para adquirir un orden o coherencia como proceso mental. Así, somos capaces de adaptarnos al exceso de sal o la falta de iluminación.

Esta capacidad de adaptación representa la complejidad y funcionalidad del cuerpo humano y es esencial para la supervivencia. Sin ella, permaneceríamos de forma asincrónica con las condiciones ambientales.

Ahora bien, y citando al filósofo Jean Paul Sartre de forma parafraseada: ¿qué hacemos con lo que los sentidos hacen con nosotros?

 

Percepción

La percepción varía de un individuo a otro y se ve considerablemente influenciada por factores de tipo sociocultural e individual, tales como:

  • La motivación (la necesidad inmediata puede impulsar una percepción distorsionada de la realidad)
  • Los valores (el conjunto de ideas, creencias o convicciones que también puede llamarse código moral influye en la percepción del individuo, que tiende a “acomodar” lo que percibe de modo que no le resulta contraindicativo)
  • Las expectativas (ideas preconcebidas del cómo deberían ser las cosas)
  • El estilo cognoscitivo (o la manera en que interpretamos el entorno, desarrollada a lo largo de nuestras vidas y que tiende a ser una visión “igualadora” o “exagerada” de la realidad percibida)
  • La experiencia y cultura (formación empírica de un grupo con base en sus costumbres y tradiciones)
  • La personalidad (conjunto de características relativamente estables que pronostican el comportamiento).

Todos estos factores inciden en que una obra de arte pueda ser apreciada desde una perspectiva estéticamente positiva o tachada bajo una acepción moralmente negativa (percepción), aún cuando, desde la sensación, se trata solo de una pintura.

Para ilustrar esto, basta citar como ejemplo la Venus de Médici (o El Nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli). La pintura muestra a la diosa Venus (Afrodita) emergiendo del mar dentro de una concha, completamente desnuda. Para los padrinos de Botticelli (la familia Médici, dedicada al mecenazgo de las artes durante el renacimiento italiano) el cuadro era una obra maestra, pero ante la iglesia católica, Botticelli había encarnado la falta de pudor y el detrimento del código moral eclesiástico.

1 comentario:

  1. Hola Kenia!, La percepción es un tema bastante interesante, ya que la verdad también viene siendo la esencia de nosotros mismo, ya que juntamos puntos de vistas por experiencias o el valor mismo de la empatia también entrae en juega. Además, podemos aprender de todo el mundo partiendo de las percepciones. Factores super importantes, y muy valioso tú aporte.

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